• Merce Villegas

ACEPTACIÓN NO ES RESIGNACIÓN

Aceptar es fundamental en el proceso de poder fluir en la vida, de abandonar la lucha y el control para darle espacio a la paz.

El perdón real se experimenta después de aceptar, sino aceptamos no se trasciende, sino aceptamos existirán bloqueos que no nos permitirán avanzar, aceptar que hay situaciones y personas que no podemos cambiar, aceptar es pasar la página y encontrar por fin el mensaje para no tener que volver a repetir la lección.

Dios nos regala la capacidad de aceptar como uno de los grandes dones que nos permiten avanzar, pero también nos regaló el libre albedrío para decidir cuales son las nuevas elecciones que debemos tomar a partir del mensaje que pedimos se nos fuera entregado. ¡pero ojo! Nuestra aceptación es diferente a resignación, aceptamos por amor propio, para dejar de hacernos daño con resentimientos que no valen la pena cargar pero es nuestro deber tomar nuevas elecciones de vida que coincidan con la paz y el amor que deseamos experimentar.

Es un reto usar el don de aceptar y también el de la libertad de poner limites desde tu zona de paz...

Y si además de aceptar bendices porque te ayudó a comprender y das las gracias por la perfección de Dios para saber mostrarte al camino, entonces ya estarás despertando.

Resignarse es un límite de la mente… Aceptar es la expansión del alma…

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