• Merce Villegas

¿Cuál es el sabor favorito de tu sufrimiento?

Actualizado: 8 de mar de 2018



Es una realidad que nos duele aceptar, la que somos los únicos desencadenantes  de nuestra felicidad o nuestro  sufrimiento!

¿Por qué nos duele? porque una vez asumimos esta consciencia ya no hay forma de evitar el dolor de salir de la zona de confort, que pretendía que fueran las otras personas las que debían cambiar y nos enfrentamos a un cambio personal e interior.

¿Pero sabes?

Una vez pongas tu mirada hacia adentro y si lo que deseas es realmente evolucionar en cuanto a tus emociones lo primero que quiero contarte es que todos tenemos un sabor favorito del sufrimiento.. ¿Cómo así?

Si, se trata de un sabor que tapa nuestros más grandes miedos:

    1     El miedo a nos ser suficientes

    2      El miedo a no ser amados

Lo primero es entender … ¿De donde vienen estos miedos?

Recuerda, al nacer somos completamente dependientes de nuestros padres, y ellos se regocijan de TODO aquello que hacemos, pero poco a poco vamos creciendo y descubriendo nuestro propio mundo, todo aquello que nos gusta y lo que no,  y así es como de repente ya nos salimos de las expectativas de nuestros padres, comienza nuestro SER a manifestarse y esto hace que ellos con todo su amor pretendan direccionarnos de la manera que ellos consideran "correcta", e inconscientemente nos condicionan a seguir recibiendo amor y aceptación de acuerdo a lo que hagamos o no y allí nacen los miedos a no ser amados, a no ser suficientes, porque nos damos cuenta como a medida que seguimos nuestro propio camino vamos perdiendo la atención y el protagonismo que tanto disfrutábamos.

Sucede  lo mismo con cualquier tipo de relación que estemos viviendo, por ejemplo, la relación de pareja, al principio todo es aprobado y festejado por los ojos del enamoramiento que se presentan al comenzar una relación, hasta que el encantamiento va

desapareciendo, así que en esta encrucijada encontramos estrategias para tapar nuestros miedos y buscar finalmente ser aceptados y ser amados y... si señores y señoras! Le ponemos diferentes sabores como:


El victimismo , la depresión, la tristeza, el control, el autoritarismo, etc… un sabor único con el que logramos captar nuevamente la atención  y el protagonismo perdido.

¿Pero sabes? 

Esa satisfacción es pasajera, tan pasajera como la de comerte una golosina y peor aún, vas perdiendo tu esencia y dejándote atrapar de una máscara que cada vez se vuelve más difícil de quitar!


0 vistas